Un robot electrónico conferido de un brazo de perforación de 1,4 milímetros, instalado en el Hospital del Mar, de Barcelona, admite conseguir áreas profundas del cerebro y operar a enfermos de epilepsia para los que hasta ahora no coexistía tratamiento farmacológico o quirúrgico eficaz. El instrumento, llamado Rosa, admite penetrar en zonas inaccesibles a anteriores métodos diagnósticos de la epilepsia, y ubicar diminutos electrodos que comunican de la localización precisa de los focos epilépticos. El mapa exacto de la enfermedad es captado en imágenes en tres dimensiones que salen en la pantalla del navegador quirúrgico que utilizará posteriormente el cirujano para eliminar los focos patológicos.


May 13th, 2013
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